Postrimerías
Tras un tiempo pensándolo, me decidí a dulcificar mi enfermedad crónica con el privilegiado clima de La Cala del Moral. No había vuelto desde chico, y desde entonces lo asociaba a tranquilidad y bienestar. Mucho y malo había vivido en los últimos años, y este acertado paso suponía disfrutar de un oasis temporal dentro de mi árido desierto vital. Atendiendo al último informe médico, se podría decir de manera figurada que la calima hacía que el horizonte estuviera cerca , y este no era precisamente esperanzador. Las sinceras palabras del médico en consulta no dejaban de resonar en mi pensamiento. Pero estos días de descanso que ahora disfruto han permitido devolver mi vida a su prístina apariencia. Aún sabiendo que no queda mucho, hoy respiro donde siempre lo quise hacer: en el paraíso de mi infancia. Y ese es el lugar al que, tarde o temprano, todos deseamos volver. Finalista mensual en la IX Edición del Concurso Internacional de Microrrelatos C...