Anhelado reencuentro
Sagrario ha amanecido nerviosa. Toda una vida esperando este momento.
No se podía quejar de la manera en que le trató el destino, sería injusta si lo hiciera. Su difunto marido Ambrosio fue el mejor compañero que jamás pudo tener. Aparte de hacerle sentir mejor persona, le dio los tres regalos que colman su existencia: Virtudes, Alfonso y Andrés. Y esa bendición de nietos que le alegran cada fin de semana que vienen a verla.
Bien merecieron la pena aquellos años complicados, cuando llegaron a Madrid procedentes de su Ledanca natal. Pese a alguna penuria inicial, lograron formar una familia feliz.
Pero cada noche, desde niña, le despierta el salado sabor de las lágrimas. La imagen de su padre, despidiéndose de rodillas en un camión que se aleja, no se le borra de la mente. Todos los días, al amanecer, abre el cajón de la mesilla y acaricia su ajada foto.
Hoy, ocho décadas después, volverá a verle. Encontraron sus restos frente al molino, junto a los de otros mozos del pueblo. Su hermana Alicia, que ya ha llegado, dice que le ve más guapo que nunca. “Acelera, Andrés, hoy conocerás al abuelo”, musita feliz acercando su foto al corazón.
Relato presentado en la web https://estanochetecuento.com/. Tema: El miedo y la ansiedad. Diciembre 2021.
(200/200 palabras)
Foto de sergey mikheev en Unsplash

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