All’alba vincerò
Una suave brisa matinal acarició su cara. Levanzo a babor, Favignana a estribor y por la proa ya se divisaba Trápani. Esa noche levantarían el telón en su querida Palermo, en la que tantos éxitos habían cosechado.
Enrico, asegurándose de haber calculado bien los tiempos y con semblante pensativo, ingirió un oscuro líquido.
Les contemplaban décadas de actuaciones en los cinco continentes, con excelentes críticas y algún fracaso esporádico, pero para la Compañía no existía otro lugar como el Teatro Massimo. Allí comenzó todo, y no podía haber un mejor escenario para su final.
Representaban “Turandot”, de Puccini. La gran joya de su repertorio. Enrico encarnaría el papel del príncipe Calaf, su personaje favorito, y no veía el momento de comenzar la actuación.
Llegadas las nueve al fin se alzó el telón, y tras dos primeros actos emocionantes, empezó el tercero, en el que Enrico interpretaba su aria fetiche: “Nessun Dorma”.
Cautivó a todos los presentes con su torrente de voz, y cuando pronunció el tercer “Vincerò” se desplomó inerte en el escenario. El veneno hizo su efecto en el momento deseado.
Bajaron el telón rápidamente, pero en la retina del público quedó grabado el más épico final jamás soñado.
Relato presentado en la web https://estanochetecuento.com/. Tema: Se acabó la función. Diciembre 2023.
Publicado en el número 36 de la revista cultural "Pansélinos" - Enero 2025
(200/200 palabras)
Foto de Vlah Dumitru en Unsplash

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