Últimas voluntades

 

Tan a la moda como va mi abuela no puede ni sabe ir cualquiera.

Setenta años la contemplan y mantiene la misma elegancia que cuando tenía treinta.

 

Ahora está cenando en el Ritz con su nuevo novio, un empresario octogenario que ha sucumbido a sus encantos. Es el quinto anciano rico que conquista este año, y mientras ellos cenan yo aprovecho para desvalijar la casa del incauto enamorado.

 

Entre las cinco víctimas ya llevamos acumulado un dinerito, y con un solo ligue más tendremos suficiente para esparcir por las Maldivas las cenizas del abuelo. Así se lo prometimos.

 

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