Dignidad hasta la muerte
Eres lo más parecido a un ángel. Estos últimos años, postrado en mi cama, he tenido tiempo de valorar lo bien que me has tratado desde que caí enfermo. Nunca podré agradecértelo lo suficiente. Gracias a tus cuidados, mis despertares han sido tranquilos, y eso era lo que necesitaba cada mañana, por encima de todo lo demás. No negaré que también he aprendido mucho a tu lado. Has mimado mi cuerpo y mi mente. Tu manera de compartir esa pasión por la Historia me ha permitido viajar con la imaginación al Imperio Romano, a la Edad Media o incluso al Pleistoceno sin salir de Benagalbón.
Pero mi enfermedad ha llegado a su fase terminal, con dolores insoportables. Hoy finaliza, de manera consciente y deseada, mi camino en esta vida. Hasta aquí llegamos, gracias por tanto.
No necesitaré flores para honrar mi memoria, solo que alimentes la llama de mi recuerdo.

Comentarios
Publicar un comentario